Crónicas de Mesxicotet


 Cuando escribí las crónicas de Mesxicotet (en valenciano "más pequeñito") decidí crear un pueblo que no existe, pero que podría ser cualquiera de los que tenemos en la Comunidad Valenciana.

Una serie de personajes con sus problemas, esperanzas, virtudes y defectos como hay en cualquier población. De todos modos, para mi, la vida en un pueblo es infinitamente mejor que en la ciudad. La gente es, por regla general, más humana, más cercana. Ni mejor ni peor, sencillamente más próxima con sus chismes, alegrías, días de sol y días de lluvia, pero una vida más humana.

Por esta razón yo soy un defensor a ultranza de la vida en los pueblos. 

Pero regresando a Mesxicotet nos encontramos con un pueblo serrano de los años 60/70 y pongamos, por decir algo, de la sierra de Espadán. En él tenemos a los personajes típicos como son el mesonero, el cura, el boticario, la chismosa, la abuela que todo lo sabe, etc... Y en el recaba el principal personaje, escritor y periodista Paco Plumillas que conoce el pueblo al tener que ir a hacer un reportaje y, con el tiempo, no solo está enamorado de Mesxicotet si no que termina por ser su cronista oficial.

Cada capítulo, aparte del componente cómico pretende tener un aderezo de enseñanza o crítica constructiva, destacan los capítulos que se están incluyendo actualmente de conversaciones o cuentos. Pero sobre todo es el humor el que impera sin las astracanadas tan actuales en las series que nos ofrecen hoy en día con su tarta en la cara, caídas estúpidas o señores serios vestidos de señoras.

Así pues, las crónicas de Mesxicotet me sirvieron para reírme mientras lo escribía y hacerme muy amigo de Paco Plumillas y todos los personajes de Mesxicotet.



Comentarios